sábado, 19 de abril de 2014

Los partidarios de la Homeopatía defienden que el poder terapéutico de los productos homeopáticos a altísimas diluciones -en las que no existe ni una sola molécula de principio activo, como hasta ellos mismos reconocen- se debe a un misterioso concepto que denominan "memoria del agua", en virtud del cual el agua resultante del proceso de elaboración del producto "recuerda" las propiedades benéficas y sanadoras de la sustancia que originalmente se diluyó en ella, y esto a pesar, como dije antes, de que no exista finalmente ni una sola molécula de dicha sustancia.

El extraño mecanismo, por supuesto, contradice todo lo universalmente aceptado sobre Química, Farmacia, Medicina, Física y alguna que otra especialidad más, además de pasar de refilón por otras cuestiones importantes que vendrían al caso, como por ejemplo por qué el agua no "recuerda" el resto de sustancias con las que estuvo en contacto, o por qué "recuerda" unas sí y otras no, o por qué la acción que confiere al agua el poder de recordar es agitar el frasco correspondiente determinadas veces, o incluso golpearlo contra el lomo de una Biblia.

Lejos de acobardarse y dar por evidente que defienden lo indefendible, los homeópatas contraatacan tildándonos a los escépticos de ignorantes, ya que -afirman- la Homeopatía también funciona a bajas diluciones, en las que sí existe principio activo en el preparado final, con lo cual produce los mismos efectos, si no mejores, que los medicamentos tradicionales. Pero esto, lejos de ser un argumento potente como creen, no es más que otra prueba de su enroque irracional, porque digo yo que:

  1. Siguen sin demostrar cómo operan las sustancias activas si se utilizan precisamente para lo contrario que las utilizamos el resto de los mortales. Por ejemplo, cómo es que una dilución de cafeína puede servir como tranquilizante. O por qué para "curar" el lagrimeo excesivo se recomienda cebolla.
  2. ¿Qué efecto terapeútico o mecanismo real de acción tienen el polvo de muro de Berlín, o la impregnación de luz de Luna, o las heces de perro? ¿Cual es su fundamento químico? Quiero una explicación científica, vaya, en plan "la caca de perro tiene esta sustancia "x" que reacciona con estra otra "y" que a su vez provoca que nuestro cuerpo se protega de "z" o de "h". Que se lo expliquen por ejemplo a Fernando Frías
  3. El concepto de dosis no tiene ninguna importancia para la Homeopatía, puesto que todo su armazón doctrinal se basa en la premisa falsa de que cuanto menor es la dosis de un producto mayor es su acción sanadora, burrada de dimensiones cósmicas pero que no parece afectar a los homeópatas lo más minimo.


En fin, ya se escribe más y mejor sobre tema en otros sitios; unicamente quería dejar mi granito de arena para intentar proporcionaros argumentos sólidos para cuando os enfrentéis con algún homeópata con ganas de gresca.